Últimamente, no llego a nada. Ains. Pero esta semana, con Marcos enfermito y Lucas rompiendo un diente y pillando lo de su hermano, pues menos. Así que no he podido postear nada acerca de las viñetas de la S.E.G.O.

En resumen , hace unos días, desde El Parto es Nuestro nos desvelaban que en la gaceta digital de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, se publican unos chistes gráficos que son, cuando menos, ofensivos para aquellas que les damos trabajo: las mujeres. Aquí puedes ver la nota de prensa. Es verdad que se hacen chistes de todo y de todos. El problema aquí no es que los chistes sean de mejor o peor gusto o calidad. El problema aquí es DÓNDE se publican.

Afortunadamente, la red nos da pie a enterarnos de estas cosas, a difundirlo, a organizarnos y a protestar, y en breve la noticia ha corrido como la pólvora. Hoy, además, hay una “acción” organizada: dejar rosas en nombre de aquellas mujeres que han sufrido violencia obstétrica en la sede de la S.E.G.O. aquí en Madrid y en los ayuntamientos en el resto de ciudades. En principio, yo pensé que, por mí, no pondría rosa, que he tenido dos partos respetados y lejos de ginecólogos (aunque hospitalarios), y que nunca he tenido un mal rato en la consulta de un ginecólogo (aunque he de decir que les evito bastante). Pero luego caí en que mi madre me parió a mí totalmente sedada por pentotal y me sacaron con forceps. Así que hoy, Miércoles de las Rosas, esta rosa (diseño cedido por Pre-Papá para la ocasión) va por mí, por mi nacimiento aunque no mis partos. Y por todas mis amigas, conocidas, desconocidas y comadres que la han sufrido de diferentes maneras:

En el blog de La Revolución de Las Rosas tenéis toda la información de este evento. Y en el grupo de Facebook mucha más información no sólo del evento sino de toda la polémica, direcciones de mails y correos para mandar cartas, cartas tipos, etc. Aunque aquí os podéis descargar la carta tipo de Jesusa Ricoy-Olariaga.

Os dejo el Comunicado que han elaborado Ellen Duthie, Jesusa Ricoy-Olariaga y Vere Alonso Vega desde el grupo de Facebook (y aprovecho para darle las gracias a Jesusa que tiene una bebeta más peque que Lucas y dos niños más a los que atender, y ha sacado tiempo no sé muy bien de dónde para organizar eficiente y eficazmente):

Las viñetas publicadas en la sección “un toque de humor” de la Gaceta de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) han provocado la indignación de muchas mujeres, muchos hombres, de muchos pacientes y de algún que otro médico en este país y fuera del mismo.

Es necesario dejar muy claro que la indignación no se debe a unos chistes malos, denigrantes y rebosantes de una misoginia que roza la patología. De esos hay muchos por todos lados y no nos vamos indignando por cada esquina. No, no es ese el motivo de la indignación.

La indignación se debe a que una sociedad médica, en su gaceta oficial, publique unas viñetas, algunas de las cuales (no pocas) apelan a la complicidad de los miembros de dicha sociedad sobre diversas actitudes que suponen una flagrante violación del código español de ética y deontología médica.

Si, como dice el Artículo 7 del Capítulo III de este código, “la eficacia de la asistencia médica exige una plena relación de confianza entre médico y enfermo”, que un médico en una publicación corporativa se ría de condiciones como el prolapso uterino o de la incontinencia urinaria y muestre el “asco” que le dan y que sus colegas lo toleren, no parece muy buen punto de partida. ¿A quién le daría “confianza” ir a la consulta de este señor con alguno de los dos problemas mencionados después de ver sus viñetas? ¿Y a la consulta de cualquiera de sus colegas que lo han tolerado ¡durante unos dos años!?

Si a esto sumamos que la atención al paciente en la consulta ginecológica y obstétrica y en hospitales es en España objeto de un alto número de quejas y denuncias todos los años por trato denigrante e irrespetuoso y por la ignorancia y el desprecio a las directrices en materia de parto respetado de la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales y nacionales, se entiende que el agravio de las viñetas no es el origen de nada, sino la gota que colma el vaso.

Partiendo de un reconocimiento expreso a aquellos profesionales de la ginecología y la obstetricia que hacen su trabajo de forma respetuosa y de acuerdo con los principios de la deontología médica y de las directrices de la Organización Mundial de la Salud, es preciso decir ¡basta ya! a todos aquellos profesionales que no son respetuosos y que se atrincheran tras el corporativismo y el continuismo para no reciclarse, no escuchar y no aplicar las directrices para una atención ginecológica respetada y un parto respetado. Estos “profesionales” no solo atropellan los derechos del paciente y de la mujer, sino que echan por tierra el trabajo de los buenos profesionales que hacen su trabajo con vocación y con verdadera profesionalidad.

Si en general las mujeres en España tenemos la sensación de que ir a la consulta del ginecólogo/a es una auténtica lotería, con la balanza injustamente inclinada a que te toque el anti-premio, la publicación y tolerancia de estas viñetas no hace sino acentuar esta sensación de falta de protección y de aleatoriedad en el respeto a nuestros derechos como paciente. Si a esto añadimos la falta de una respuesta contundente por parte de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia que diga que esto no es tolerable y que esto hay que cambiarlo y hacer una “limpieza” de estos profesionales violadores de su propio código ético, nos sentimos del todo desprotegidas como pacientes.

Por eso decimos ¡basta ya! Y hoy, Miércoles de Rosas, el movimiento Revolución de las Rosas creado a raíz de esta gota que hizo rebosar el vaso, llevamos a la S.E.G.O. una rosa por cada mujer, cada paciente, con muy pocos motivos para reírse o dejar pasar este insulto institucional. Cada una de estas rosas simboliza la rabia de una mujer, pero también la esperanza de que en lugar de cerrarse en banda en un corporativismo irresponsable y cansino, la S.E.G.O. responda con una reflexión y una apertura al diálogo. Al fin y al cabo, si hay tantas mujeres (pacientes) insatisfechas con la labor de su colectivo, ¿no creen que es hora de preguntarse por qué? ¿de preguntarse cómo podéis mejorar el índice de satisfacción de vuestros pacientes? ¿de levantar la vista?

¡Basta ya! ¡Levantad la vista y mirad qué rosas!

Y, como siempre que algo así nos ocupa, os dejo una selección de blogs y webs que han tratado el tema. No están todos los que son, pero son todos los que están:

Blogs y webs de maternidad (y similares)

En la prensa generalista

En el sector médico:

Y por último, pero no menos importante, te invito a firmar la petición en Actuable:


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