Cada vez más, el formato Tienda + Sala-de-actividades es el elegido cuando alguien decide abrir un negocio en “este sector”, el de la Crianza respetuosa, Eco-crianza o similar. Es el que elegimos nosotras en su día al abrir Oh! la luna, y es el que han elegido nuestra compañeras de Mamá Libélula.

Este sábado pasado estuvimos en su inauguración. Nos encontramos con un espacio muy coqueto, una gran selección de juguetes sobre todo de madera, una gran variedad de riquísimos canapés veganos y, sobre todo, la simpatía de las dos anfitrionas, las dos Evas. Además de muchas caras conocidas y amigas. Lo pasamos muy bien, la verdad.

Algunos pensarán que fuimos a “echar un vistazo” porque van a ser nuestra competencia. A cotillear y averiguar qué van a vender y/o hacer. Pues no, para eso basta con seguirlas en su página de Facebook y en su tienda online. Fuimos a acompañarlas en ese día, a saludar a las comadres y a merendar  :mrgreen:.

¿Que van a ser nuestra competencia? Sí, claro. ¿Que vamos a dejar de ingresar dinero porque ellas han abierto? Lo dudo. No es farol, seguro que muchas mamás les van a comprar y a hacer actividades con ellas y por tanto dejarán de hacerlo con nosotras, pero seguro que, gracias a ellas, nuestra manera de hacer las cosas sigue extendiéndose y gracias a eso, todos los que nos dedicamos a esto nos beneficiaremos.

Es una tontería tenerle miedo a la competencia. Y quien lo hace, demuestra una terrible inseguridad. Competencias hay de dos tipos. Por un lado, las “malas”, las que usan “malas artes”. Porque sí que las hay, aunque se les llene la boca de hablar de Crianza con apego, respetuosa, etc. debe ser que lo del respeto es solo en su casa… Las hay que copian textos de otras personas para su web. Lo que les manda el fabricante se ve que se les queda corto y deciden ampliar, pero en vez de crear copian. Eso molesta mucho, os podéis imaginar, ver un texto personal en otra web, sin referencias, sin créditos, ideas, sin sin vergüenza. A la larga, los clientes se dan cuenta. Porque cuando conoces un producto, un servicio, eso lo trasmites al hablar de él. No digo que no vendan más de uno y más de dos artículos así, pero lo que tengo claro es que no se puede establecer una relación larga de confianza con un cliente de esta manera. También te pueden copiar ideas de servicios, promociones, actividades… aunque con esto siempre te puede quedar la duda ya que es verdad que, cuando llevas cierto tiempo en el mismo sector, las ideas van bailando por sitios parecidos, y es difícil discernir cuando realmente te están copiando o cuando la otra persona ha llegado a una idea similar a la tuya. 

Hay otras malas artes como, por ejemplo, vender por debajo de coste. Esto se suele hacer normalmente cuando quieres liquidar un producto porque no vas a trabajar más con él y decides liquidarlo cuanto antes (aunque muchas empresas te lo recompran en estas circunstancias). Pero hay ocasiones en que te encuentras promociones (no liquidaciones) con márgenes muy bajos o incluso por debajo de coste. Esto al cliente final lo beneficia, pero no al sector, ya que, cuando la gente ve esos precios, no se le ocurre que con eso la tienda está perdiendo dinero, lo que piensa es que está ganando menos. Así que la idea que subyace es que esos productos tienen mucho margen de beneficio, cuando no es ni remotamente así. En otros sectores no lo sé, pero en el nuestro, portabebés y pañales de tela sobre todo, los márgenes son muy ajustados. Y ¿por qué lo hacen? pues a saber, porque necesitan liquidez, por darse a conocer en las redes sociales de una manera rápida…

En fin, son competencias desleales, que hacen mucho daño en el corto plazo, pero que, a la larga (o a la muy larga), no suelen sobrevivir. O si lo hacen es gracias a las personas que compran un portabebé por primera vez, por ejemplo, y les encuentran. Esas personas si luego siguen buscando y comprando ese tipo de productos (más portabebés, más pañales, etc.) normalmente encontrarán otras opciones, gracias sobre todo a las redes sociales y al boca a boca “de toda la vida”, harán su comparación y su elección. 

 

“Oh! la luna” y “Mimos y Teta” (entre otras comadres) en “Mamá Libélula”

Se podría pensar que, entonces, las que son peligrosas son las competencias “buenas”, aquellas con iniciativa propia, con ideas, con ganas de hacer las cosas bien y de cuidar al cliente y al producto. Pues tampoco. Ni mucho menos. Por muchos motivos. Hay mucha gente que prefiere comprar en persona, para ver el producto, para que le asesoren. Los papás que están convencidos no suelen tener problemas en desplazarse, pero aquellos que no lo están, probablemente no vayan a hacer una hora de trayecto en coche (esto es Madrid) para ver algo que quizás no quieran. Pero si tienen una charla de portabebés, por ejemplo, cerca, sí que irán para ver si realmente es lo que buscan. Y entonces puede que se compren su portabebés. Y quizás dentro de seis meses busquen otro portabebé y decidan comprármelo a mí on-line, o incluso venir. Y viceversa, no digo que el flujo siempre venga en mi dirección, jiji. Pero es que además, cuanta más gente compre, más gente los usa y más gente habla de ello o los enseña por la calle, con lo cual se normaliza y la demanda aumenta. Yo lo veo clarísimo.

Y con las actividades igual. Cuanta más oferta de actividades mejor. Por lo mismo, más oferta hace que haya más demanda. Un ejemplo, por cambiar y dejar ya los portabebés, un curso de Reflexología podal infantil. Quizás alguien lo ha recibido en Oh! la luna (y seguro que quedó encantado ;-)). Y un día hablado con su prima, sale el tema. Pero su prima no vive en Alcorcón, ni siquiera cerca y, claro, no se plantea hacerlo con nosotras (no digo yo que para una actividad puntual no se desplace la gente, pero para un curso de varias sesiones, o una actividad periódica, lo dudo). Pero mira qué bien, que cerca de su casa hay alguien que lo imparte. Ese curso no lo doy yo, es verdad, pero es que no había posibilidades de que lo diera. Sin embargo, ahora hay otra familia hablando de ello y el boca a boca es una potente herramienta empresarial. Cuanta más oferta, mejor

Pero os digo más. Cuando tu competencia hace bien las cosas, tiene buenos productos, buenas ideas, buena imagen, consigue que no te despistes como negocio, que no te relajes, porque sabes que están ahí haciendo bien las cosas y que si tú no las haces igual (por lo menos) de bien te vas a quedar atrás. Así que una buena competencia es, al final, un beneficio para todos.

Y, por supuesto, si además te puedes llevar bien, tener puntos en común, ayudaros entre todos… Es ideal. La unión hace la fuerza y en nuestro sector somos “cuatro gatos” que nos conocemos todos (aunque no seamos todos amigos, las caras nos las reconocemos). Todo se sabe al final e intentar “ganar” al otro de mala manera lo que hace es que, tarde o temprano, ese otro se entere y, en vez de tener un compañero de camino, te encuentres con alguien enfadado contigo. Personalmente, prefiero las estrategias de grupo. No le voy a contar a Mamá Libélula (ni a ningún otro, claro) cuál es mi próxima idea de talleres, pero si luego a ellos les gusta y quieren hacer algo parecido (incluso igual, con el mismo profesional) yo no tengo problema. Quien golpea primero golpea dos veces y, además, ya os he contado que, cuanta más oferta, más y mejor demanda. Aunque siempre se agradece el crédito, claro :grin:.

Y es que, realmente, no hay que temer la competencia ajena, sino la incompetencia propia.

En fin, que menudo rollo os he soltao, yo, que sólo venía a contaros que Mamá Libélula está en Tres Cantos. Que son dos chicas encantadoras con unas niñas preciosas, que les deseamos mucha suerte y les brindamos todo nuestro apoyo. Y que ojalá cada vez seamos más, porque eso significará que cada vez hay más bebetes criados de otra manera (y yo quiero que mis hijos crezcan entre niños criados de esta otra manera, y que en el futuro vivan entre ellos). 

Y ya de paso, os adelanto que, en Las Rozas, en breve nuestra compañera Gala abre Sencillamente Natural. Gala, las Evas te lo han puesto difícil, a ver qué nos das de merendar en tu inauguración :lol:. Mucha suerte, y nuestro apoyo, para tí también.

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Elena López

Asesora,

consultora y

formadora de Porteo

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