Pues hoy quería compartir con vosotros la experiencia de una compañera reflexóloga, María, con una quemadura que ha sufrido su hija. La ha tratado con arcilla, y, como una imagen en este caso vale más que mil palabras, aquí os dejo la evolución de la quemadura. Muchas gracias, María, por documentar y por compartir (imágenes compartidas con el permiso expreso de la autora).

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El accidente ocurrió el día 20 de Junio, y os copio la explicación de María de cómo ha ido tratando la quemadura:

“La noche que se quemó no fue en casa. F (la mamá que estaba con ella) le puso el grifo de agua fría y a continuación le metieron la mano en harina fría de la nevera. Así me la trajeron a casa. Yo le limpié con agua la harina pero no le pude ver la quemadura porque se le había pegado la harina. Entonces le puse un emplaste de arcilla sin gasa ni nada (directo a la piel) y se lo tapé con film de cocina y se fue a dormir.
Por la mañana le quité el plástico y le lavé la herida. La arcilla chupó toda la harina y ni siquiera tenía ampolla con piel, solo la herida abierta. A partir de ahí le fui poniendo arcilla directamente sin gasa pero tapándolo siempre con el plástico de cocina y encima una venda. Así lo ha llevado 24 horas cada día. Yo le hacía 3 curas al día, al levantarse, al mediodía y por la noche. A partir del 4º día le ponía también la savia de drago antes de la arcilla (recomendado por su pediatra). Con estos cuidados y el agua del mar de los últimos días la herida fue sanando.”

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contacto

Elena López

Asesora,

consultora y

formadora de Porteo

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