Es difícil nombrar esta categoría… para diferenciarles de los elásticos, les llamamos “tejidos”, si bien no es correcto, ya que todos los fulares, elásticos o no, son tejidos. Por otro lado, llamarles “de sarga” tampoco es correcto, ya que los fulares de jacquard tampoco son de sarga… En fin, nos referimos a los fulares no elásticos.

Pinchando en las imágenes las verás más grandes. En los nombres de anudados subrayados en azul puedes ver una imagen del nudo.

Una vez decidido que quieres adquirir un fular no elástico, hay varias consideraciones a tener en cuenta para elegir el más adecuado, si bien son generales. En primer lugar, vamos a ver los

Tipos de tejido

Sarga cruzada. Es un tejido en el que los hilos se entrecruzan haciendo una trama particular, que dota al tejido de la elasticidad justa en la dirección diagonal, pero no en horizontal ni en vertical. Esto se traduce en que, cuando tensamos, el fular se va adaptando al cuerpo del bebé y del portador, dando más soporte conforme más tensamos, pero sin “espachurrar”. Esta característica (la elasticidad diagonal) lo poseen todos los tejidos, pero de forma especial los empleados para fulares (sarga cruzada, sarga diamante y jacquard) y de forma muy especial, la sarga cruzada. Además es muy resistente, de modo que no se deforma ni en aquellas zonas donde aguanta más peso y/o más tiempo.

Así pues, la sarga cruzada es el tejido más versátil de los empleados en fulares, siendo perfecto para todo tipo de anudados y pesos. Además, resulta un fular esponjonso y suave, aunque puede resultar un poco grueso. Son fáciles de manejar, ya que por su grosor ayudan deslizándose bien la tela, por lo que la colocación y tensado se facilita, si bien resultan unos nudos un tanto voluminosos. Por tanto, es idóneo para cualquier estilo de anudado que elijas y/o necesites.

Los fulares de sarga cruzada son un poco “duros” cuando están nuevos, con el uso y los lavados se suavizan. Nosotros recomendamos que los suavices mediante medios mecánicos, no químicos ni térmicos. Es decir, mejor “maltratarlos” en cuanto al uso que añadir suavizantes al lavado o usar altas temperaturas. Para suavizarlos, cuando no lo estés usando con tu bebé, puedes dejarlo de funda del sofá, o guardarlo anudado, o usarlo de columpio con tus hijos mayores. No te preocupes, los fulares no se estropean así (las fibras sufren mucho más con un planchado a alta temperatura, por ejemplo).

Sarga diamante. En este tejido, los hilos se entrelazan formando un dibujo de diamante. Este dibujo da lugar a un fular que, como el de sarga cruzada, tiene gran elasticidad en la dirección diagonal pero no en la horizontal o en la vertical. La elasticidad es excelente y homogénea, y mantiene la estabilidad del tejido, es decir, no se deforma.

Con esta técnica se consiguen fulares más finos que con la sarga cruzada. Son, por tanto, un poco más frescos y suaves al estrenarlos. Por contra, pueden resultar un poco más difícil de manejar ya que, al ser más fino, la tela tiene más tendencia a “agarrarse” o “clavarse” con lo que conseguiremos menos ajuste que con la sarga cruzada (suponiendo que no tengas experiencia anudando, en ese caso conseguirás un buen ajuste con cualquiera de estos tejidos que te presentamos aquí). Por todo esto, en anudados canguro (de una capa y que requieren buen ajuste) pueden ser menos recomendables, sobre todo si nuestro bebé tiene cierto peso, pero resultan idóneos para anudados de más de una capa con bebés más mayorcitos o incluso con niños pequeños.

Jacquard. Este tipo de fulares se teje con los hilos en diferentes direcciones, para, jugando con ellos, hacer un dibujo o motivo en ambas caras del fular. De nuevo, el fular resulta elástico en la dirección diagonal pero no en la horizontal o la vertical, de modo que se adapta bien al cuerpo del portador y del bebé sin deformarse con el uso o el peso.

Son más finos que los de sarga (exceptuando los modelos Hoppediz Light). Son totalmente suaves desde su primer uso, y muy finos. Como consecuencia, son los más difíciles de ajustar (como decíamos, para inexpertos en el atado) y pueden “clavarse” si no tenemos cuidado con su colocación. Ideales para bebés más grandes con anudados de varias capas, ya que por su finura no “molestan” todas las capas sobre vuestros cuerpos.

Gasa. La marca americana Gypsy Mama fabrica un fular de gasa de algodón, los hilos utilizados son gruesos, por lo que el resultado no tiene mucho que ver con las blusas de gasa tan vaporosas… pero sí que es un tejido muy fino y fresco, probablemente, el más fino del mercado. La gasa no es elástica, pero tiene la flexibilidad diagonal necesaria para hacer los nudos cómodamente. Resulta confortable hasta los 15-16 Kg. del bebé (en nudos de más de una capa), a partir de ese peso, si quieres seguir usándolo tendrás que reajustar con cierta frecuencia. Su principal ventaja es que es muy muy fresco, incluso cuando usamos nudos de varias capas. Su principal desventaja es que, al ser tan fino, requiere de un ajuste cuidadoso para que no se nos hagan arrugas que nos molesten a nosotros o al bebé.

♥ Nuestro consejo, si vas a elegir tu primer fular, decántate por uno que, dentro del rango de precios que te interese, te guste estéticamente. Una vez puesto, el fular os tapa toda la ropa “de arriba” a tu bebé y a tí, así que si “no te ves” con él, usarás poco tu fular. Eligiendo uno que te guste, seguro que lo llegarás a manejar perfectamente sea el que sea.

Materiales

Algodón. El algodón es el tejido más habitual en la fabricación de fulares, dotando a los mismos de una gran estabilidad interna que favorece la resistencia del nudo, dando un excelente soporte a bebés grandes y pequeños y resultando sumamente confortable para el peque y para quien le lleva. Es agradable de llevar, no irrita la piel, tiene un buen poder de absorción y buen comportamiento en el lavado.

Algodón ecológico. También llamado orgánico, se cultiva libre de pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos, respetando los ciclos de la Naturaleza. Esta es la diferencia en el caso de los portabebés con los que trabajamos, ya que (exceptuando los portabebés artesanales) el algodón utilizado está certificado que se hila, tiñe y produce sin químicos tóxicos.

Seda. La seda forma un hilo fino y brillante, altamente resistente y elástico, dulce y “crujiente” al tacto. Los fulares con mezcla de seda resultan muy confortables y finos, estremadamente elegantes por el efecto del brillo matizado de la seda. Hay que tener cuidado en los climas muy húmedos y/o calurosos, porque la seda tiene gran poder aislante por lo que puede resultar “pegajoso” si hace calor o humedad. Son, por otro lado, fulares delicados, que hay que tratar y cuidar con ciertas precauciones.

Bambú. Es una planta que se está mostrando como uno de los recursos naturales más renovables y con mayores propiedades, no sólo para la elaboración de tejidos, sino en construcción, muebles, menaje… Crece como una “mala hierba”, sin necesidad de fertilizantes o pesticidas, creciendo y regenerándose a ritmos vertiginosos. El tejido de bambú es suave, ligero, absorbente, con una de las más altas capacidades de bloqueo de los rayos solares, antialergénico, antibacteriano, se autodesodoriza… en fin, un tejido estrella. En fulares, lo solemos encontrar al 100 %, sin mezclar con algodón u otros materiales.

Cáñamo. El cáñamo es una fibra natural, muy ecológica y duradera con un tacto fresco. La mezcla de algodón y cáñamo hace que el fular tenga superficie de apoyo suficiente, vaya, que no resbala nada una vez puesto; además, resultan unos fulares de gran soporte. El cáñamo dota al fular de alta transpirabilidad, pues favorece el “efecto Botijo” (cuando el sudor se evapora necesita energía para que se produzca el cambio de estado de líquido a gas. Esa energía puede tomarla del ambiente, pero también del propio sistema: el cuerpo. Así cuando se evapora una parte de sudor extrae energía del cuerpo, por tanto, disminuye la temperatura.) El algodón, como absorbe el sudor, no facilita tanto la evaporación como el cáñamo. Estos fulares llegan más “duros” de fábrica que los de algodón u otras mezclas, así que necesitan más tiempo para estar suaves. Pero una vez suavizados, son muy confortables y amorosos.

Lino. Tiene propiedades muy similares a las del algodón, aunque con ciertas ventajas “térmicas”: es un gran conductor del calor, pero su tacto es frío. Así, los fulares que lo llevan en su composición son ideales para llevar tanto en invierno como en verano. Al igual que los fulares con cáñamo, nuevos son un poco más duros. Y, tenlo en cuenta, tienden a arrugarse más.

Lana. Los fulares con mezcla de lana son muy confortables, elásticos y de tacto suave. Se adaptan perfectamente al cuerpo, recuperando muy bien su forma inicial. No obstante, son fulares “para expertos”, ya que debido a su fineza necesitan ser ajustados con mucha precisión. Es un material que, por naturaleza, es impermeable, aunque si quieres mantener esa impermeabilidad tienes que poner algo de tu parte, relanolizando periódicamente. La lana acoge gran cantidad de aire, por lo que son fulares que funcionan como excelentes aislantes térmicos, conservando muy bien el calor corporal y protegiendo del ambiente externo… así que igual tienes que pensártelo si vives en un clima cálido, aunque lo que aisla del frío también aisla del calor… Además, absorben mucho sin dar sensación de humedad. Otra ventaja reseñable, es que se ensucian menos que otros fulares en igualdad de condiciones, ya que la lana no atrae partículas de suciedad.

Existen otros materiales que se utilizan en la elaboración de fulares (cashmere, ramio, kapok). Se trabajan en mezclas en baja proporción, normalmente en ediciones limitadas de Didymos (que pueden cambiar en muchos factores), así que si tienes interés en algún fular en particular no dudes en consultarnos, estaremos encantadas de contarte las características particulares de ese fular en concreto.

♥ Nuestro consejo, si vas a elegir tu primer fular, decántate por uno de algodón, hay más variedad de modelos dónde elegir (y ya hemos comentado que nos parece importante que el fular te guste estéticamente) y son más fáciles de manejar, con la posible excepción de los fulares 100% bambú, que resultan suaves y manejables desde el principio.

Anudados

Nudos de una capa, el bebé queda cubierto por una única capa de tela que rodea al bebé de modo diagonal u horizontal. Dentro de este tipo, encontramos dos grandes grupos, los anudados tipo canguro y los anudados tipo bandolera.

  • Nudos tipo bandolera. Se trata de anudados que se realizan con un nudo fijo o corredizo antes de colocar al bebé. El peso se carga en un hombro y la tela sujeta al bebé diagonalmente. Se coloca el fular anudado y posteriormente se coloca al bebé. Si hemos escogido un nudo fijo, necesitaremos un poco de práctica hasta conocer en qué punto exacto nos interesa colocar el nudo para que nos quede bien ajustado. Podemos llevar al bebé delante, erguido y tumbado, y a la cadera erquido. También le podemos llevar a la espalda tumbado y erguido, si bien cuando le llevamos a la espalda con este tipo de anudados podemos tensar y anudar con el bebé, por lo que conseguiremos mejor ajuste que cuando le llevamos delante o a la cadera. Es suficiente con un fular de 2´6 m. Pero si estás pensando comprar un fular de esta medida para hacer este tipo de nudos, te recomendamos que te decantes por una bandolera, ya que con el mismo largo (o menos) resulta muchísimo más ajustable gracias a las anillas.
  • Nudos canguro. Siempre que hagamos un nudo canguro, todo el anudado lo haremos con el bebé ya colocado. Estos nudos son los que mejor respetan la fisiología del bebé, consiguiendo una perfecta postura ranita (la espalda redondeada en C, las rodillas más altas que el culo, dibujando una M). Ideales para recién nacidos, como sólo recubre una capa de tela horizontal el cuerpo del bebé, cuando éste va siendo mayor el anudado no resulta tan confortable, si bien se pueden hacer versiones con más de una capa sujetando al bebé. El canguro delante es probablemente el más técnico de todos los anudados posibles, aunque merece la pena. Por contra, el canguro a la espalda es bastante sencillo. Los nudos canguro nos permiten llevar al bebé delante, a la cadera y a la espalda. Con la versión delantera, podemos llevar al bebé un poco inclinado para amamantar o dormir. Necesitaremos un fular de, mínimo, 3´5 m.
  • A la cadera con bucle. Cruz envolvente delante. Cruz envolvente detrás. Estos anudados nos permiten llevar al bebé cubierto con una capa o con tres, los explicamos con más detalle en los nudos de tres capas.
Nudos de dos capas, el bebé está sostenido por dos capas de tela que se cruzan de modo diagonal.  En el punto de unión de las dos bandas, se genera un punto de presión en la espalda del bebé, así que mejor los evitamos con los bebés más pequeños, recomendables a partir de que el bebé se sienta sólo, ideales en bebés que ya andan y no necesitan tanto “cuidado” de la espalda. En este grupo, las cruces simple y doble y las dobles hamacas.
  • Cruz simple. Estos anudados, cruz simple y cruz doble, son muy sencillos de hacer, por eso, muchos padres caemos en la tentación de utilizarlos para comenzar. Pero si nuestro bebé es muy pequeño (no sabe sentarse sólo aún), no son los nudos más adecuados como hemos comentado.  Podemos colocar al bebé erguido delante y tumbado delante. Se pueden realizar con un nudo fijo, en cuyo caso se anuda y luego se pone al bebé con lo que no podremos conseguir un ajuste óptimo; o con un nudo corredizo, que nos permitirá ajustar algo mejor el nudo final. El nudo puede quedar en la espalda o en la cadera del portador. Estos anudados (cruz simple y cruz doble) por la manera en que reparte el peso no siempre es adecuado para todos los portadores, ya que en ocasiones provocan molestias en la zona lumbar. Necesitaremos un fular de, mínimo, 3´5 m., según la talla del portador.
  • Doble cruz. El bebé queda colocado exactamente igual que en la cruz simple. Cambia la forma en que colocamos el fular (personalmente, me parece más confortable para el portador esta cruz que la simple), por lo demás, casi las mismas características. Algunas mejoras, podemos llevar al bebé también en la cadera erguido. Y, por otro lado, como el recorrido del nudo queda simétrico, podemos ajustar mejor el fular tanto si usamos un corredizo como si usamos un nudo fijo (en este caso una vez colocado el bebé desanudaríamos para volver a anudar ya ajustando el fular). Con fulares de al menos 4´20 m., según la talla del portador.
  • Doble Hamaca. Con este nudo podemos llevar al bebé a la espalda. Al igual que con las cruces simple y doble, lo recomendamos para bebés mayorcitos. El anudado típico incluye una banda horizontal que, podemos estirar sobre el torso del portador, ayudando a repartir el peso, por lo que resulta cómodo con “pesos pesados”. Pero existen variantes que omiten dicha banda horizontal, afectando el resultado tan sólo al portador, no al bebé. Nos vendrá bien un fular de 4´20 m., según la talla del portador.
  • Cruz envolvente con las tiras laterales por dentro, cruzado triple. Estos anudados nos permiten llevar al bebé cubierto con dos capas o con tres , los explicamos con más detalle en los nudos de tres capas.
Nudos de tres capas, normalmente, son cruces envolventes y sus variantes. La mayoría de ellas son “transformables” de una capa a tres capas (sosteniendo al bebé) o de dos capas a tres. Una de las capas va sobre el bebé en horizontal y las otras dos en diagonal. Con las tres capas desplegadas sobre el bebé, resultan ideales para los bebés grandes, con dos capas sobre el peque, perfectos para bebés pequeños, y con una capa, incluso para recién nacidos.
  • Cruz envolvente con las tiras laterales por fuera. Existe una versión para llevar al bebé delante y otra versión para llevar al bebé detrás. Cuando no nos atrevemos con los canguro, la siguiente mejor opción es ésta, por ello son los nudos favoritos de mucha gente, ya que consiguen una buena postura y resultan relativamente sencillos de anudar. Se pueden usar con las tiras diagonales desplegadas, para tres capas de sostén tanto delante como detrás, o con ellas cerradas, para una única capa. Estos tipos de anudados, con la posibilidad de tres capas de tela envolviendo al bebé, son los que más largo de fular requieren, normalmente, a patir de 4´60 m.
  • Cruz envolvente con las tiras laterales por dentro. Existe una versión para llevar al bebé delante, normalmente llamada “cruz envolvente con las tiras por dentro” y otra versión para llevar al bebé a la espalda, conocido como “cruzado triple” o “cruzado alto” (siglas en inglés, SHBC). Son nudos ligeramente diferente de realizar que los anteriores con un resultado similar, se diferencian en que en este caso la tira horizontal es la que queda más alejada del bebé, en el exterior, mientras que en los nudos del punto anterior es la tira horizaontal la que está en contacto con el bebé. La versión delantera es el nudo estrella de los fulares elásticos, ya que se puede colocar preanudada (aunque siempre es mejor anudar con el bebé colocado). El cruzado triple, a la espalda, facilita colocar al bebé algo más alto que con la cruz envolvente a la espalda, muy recomendable para niños especialmente curiosos, ya que quedan suficientemente arriba como para ver por encima de nuestro hombro. En estos nudos, la tira que podemos recoger es la horizontal, de modo que nos quedaría un anudado con dos tiras diagonales sobre el niño si no queremos usar las tres capas. Normalmente, a partir de 4´60 m. de fular.
  • A la cadera con bucle. Este anudado, permite tensar el fular como si de una bandolera se tratara, resultando un nudo muy fácil de colocar bien. Para colocar a tu hijo a la cadera, el resultado es igual de bueno que el canguro a la cadera. Lo podemos hacer con un fular corto, de 3´5 m., en cuyo caso sólo podemos sostener al bebé con una sola capa de tela. Pero si usamos un fular de, al menos, 4´2 m. y dependiendo de nuestra talla, podremos tener, al igual que en la cruz envolvente, dos tiras diagonales para llevar abiertas si necesitamos más sujeción.
Constitución del portador. Junto con el tipo de nudo que quieras usar, la constitución (altura y peso) del portador te va a ayudar a elegir el largo más adecuado de fular. Hay varias tallas de fular. Las medidas que vamos a poner a continuación pueden variar 10 cm. arriba o abajo según la marca.
  • 2´6 m. Es el fular más corto de todos. Óptimo para anudados tipo bandolera, al ser tan corto no abulta, lo puedes tener preanudado y poner rápidamente cuando lo necesites: amamantar, calmar al bebé o durante el sube-y-baja de los mayorcitos. Precisamente, por ser preanudados no permiten el mejor ajuste y además cargan el peso en un sólo hombro, por lo que no resultan cómodos para trayectos muy largos. Como comentábamos previamente, nos parece más práctica una bandolera, que consigue mejor ajuste y puede ser más corta incluso.
  • 3´6 m. Llamamos a éste el fular corto, aunque realmente sea el mediano… Mujeres de talla hasta la 40-42, y hombres de talla 44-46 aproximadamente, pueden realizar todos los nudos de una capa (tipo bandolera y canguro), y algunos de los de dos capas. También se puede hacer el anudado a la cadera con bucle, si bien tan sólo con una capa de sostén.
  • 4´2 m. Esta medida funciona como “fular corto” para aquellas mujeres a partir de la talla 44  y aquellos hombres a partir de la 48. Y como “fular estándar” para aquellas mujeres de talla 38 o menos y los hombres de la talla 42 o inferior. Si ya sabes anudar (con lo que tensas bien y te sobra más tela) y no te gusta que cuelgue mucho fular, puedes usar éste como fular estándar incluso si tu talla es la 40 si eres mujer, la 44 aproximadamente si eres hombre.
  • 4´7 m. Es el “fular estándar” para mujeres de talla a partir de la 40 (hombres a partir de la 44) hasta la talla 44 (hombres a partir de la 48-50). Con el fular estándar se pueden hacer todos los nudos, ya sean de una, dos o tres capas. Con los de una capa y con algunos de los de dos capas nos sobrará bastante fular, que podemos enrollar alrededor de nuestra cintura para que no nos estorbe.
  • 5´2 m. El “fular estándar” para mujeres a partir de la talla 44-46 y hombres a partir de la 50-52.
En cualquier caso, esto de las tallas es orientativo, hemos consultado varias tablas de medidas y no hay dos iguales… especialmente en la equivalencia talla femenina-talla masculina. Si tienes dudas en tu caso concreto, elige siempre el más largo de los que estés dudando. Si te sobra mucha tela siempre podrás cortar el fular, pero si te falta no tiene tan fácil solución. De todos modos, estaremos encantados de ayudarte si quieres consultarnos al respecto.
Nuestro consejo, elegid siempre el largo de fular que permita hacer la mayor cantidad de nudos a aquel cuidador que vaya a portar más a menudo. Nuestra experiencia nos dice que es la mamá. Si el papá es mucho más grande de tamaño, siempre puede aprender a hacer nudos de menos capas. Pero para la mamá es incómodo estar arrastrando siempre fular “de más”. Si luego se ve que realmente el papá portea tanto como la mamá, pues os podéis plantear comprar un fular más largo para él, u otro portabebé diferente para tener más opciones de porteo.

Links de Interés:

Guía de fulares: tejidos y anudados, de Red Canguro

Fulares: Técnicas de anudar, de Mowgli

Fulares: Las medidas disponibles, de Mowgli

Agradecimientos:

A Vanessa, por cedernos amable y desinteresadamente su foto, en la que nos muestra, además del nudo en cuestión, la utilidad de un portabebé para pasear a tu hijo mayor sin dejar de atender al pequeño ¡¡y con las manos libres!! Gracias, comadre.

A Susanne, por cedernos, igualmente de forma amable y desinteresada, las fotos que ella ha realizado para sus propios proyectos personales, Mowgli (tienda de productos para una Crianza con Apego) y Llévame Cerca (Escuela de Monitoras de Porteo).



Fulares: técnicas de anudar

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contacto

Elena López

Asesora,

consultora y

formadora de Porteo

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