Esto comenzó siendo un enlace en Facebook/Monitosyrisas, pero ya veis, me he emocionado 😛

Ayer veíamos en las noticias a una eurodiputada votando con su bebé en un fular elástico:

Nohemí, de Mimos y Teta, brillante como siempre, nos escribe este artículo.

Y, con todo esto y la Revolución Maternal de la que hablaba el otro día, no puedo dejar de pensar que parece que siempre estamos en una guerra entre dos bandos: Teta vs. biberón, Estivill vs. colecho, volver al trabajo a las 16 semanas vs. baja maternal de dos años…«mamíferas» vs. «liberadas». Una guerra, en la que al final, salimos perdiendo nuestros hijos, primero, y nosotras, después.

A mí me gustaría recordar que, además de las que están contentas con volver a trabajar dejando a su hijo con otra persona y las que no quieren volver «ni locas»; existe un tercer grupo, me parece a mí que mayoritario: aquellas que estarían contentas de volver a trabajar si les permitieran llevar a su bebé. Realmente, en la sociedad de hoy en día, con tantísimos trabajos relacionados con el sector servicios ¿no es posible que una madre lleve a su bebé «a cuestas»? Al menos, en los primeros meses, casi hasta el año diría yo, tiempo en que la lactancia materna a demanda es el alimento principal del bebé.

Se me ocurre pensar que, una mama que tiene a su bebé en el trabajo (porque ella quiere, ¿eh? no quiero que nadie piense que quiero «obligar» a nadie a llevarse a su hijo a currar), aunque no lo parezca, rinde más. Son muchas cosas. ¿Realmente pensamos que una mamá con el pecho congestionado, que no consigue sacarse la leche porque en el cuarto de baño no se siente cómoda, está más concentrada que una mamá que puede, ayudándose de un portabebé, ponerse al peque a la teta y seguir trabajando? Si se ha acumulado el trabajo, ¿qué mamá se podrá quedar a terminarlo o a solucionar una urgencia, la que tiene que salir corriendo para recoger a su hijo, o la que lo tiene con él? ¿qué le interesa más a la empresa, tener a una profesional formada y cualificada de excedencia y contratar un sustituto (con los gastos que conlleva en formación y errores), o contratar un asistente que ayude a esa mamá y la sustituya en los ratos en que el bebé requiera de su atención constante?… A lo mejor es que me pierdo algo, pero es que lo veo tan claro. Y no lo digo desde el punto de vista de mamá-que-se-queda-en-casa, que lo soy, sino desde el punto de vista de gerente de una tienda con 40 personas a mi cargo, que lo fuí, y también desde el punto de vista de mamá enfrentada a la decisión de dejar a mi hijo con otra persona o no, que también lo fuí.

Yo conseguí juntar la baja maternal con las vacaciones, y tuve que reincorporarme a los seis meses de vida de Marcos. Mi solución, con la ayuda de mi empresa y de mi suegra, fué reducir jornada a seis horas (trabajar sólo de mañana) lunes, martes, miércoles y viernes. Los jueves los trabajaba enteros y los viernes sólo por la mañana también (porque la empresa cerraba por la tarde). Pero, y aquí viene el truco, jueves y viernes yo me podía llevar a Marcos al trabajo. Así, jugando con los horarios de los otros compañeros, quedaba toda la franja de atención al cliente cubierta, y yo llegaba antes por lo que podía organizar el día, y los viernes por la tarde preparar la semana siguiente si no había dado tiempo por la mañana. Y era una reprografía (una copistería, con algunos servicios de más), vaya, que yo hacía trabajo manual y anteción al cliente. Y en la empresa éramos tres empleados, de los cuales dos teníamos horarios «exóticos». Al final de la semana, mi hijo pasaba con su abuela 24 horas nada más. Si nosotros lo pudimos hacer, ¿por qué no es una opción más extendida?

Al año de vida dejé de llevarle, porque ya no paraba quieto, pero claro, no es lo mismo dejarle con un año que con 16 semanas, ¿verdad? Luego ya dejé el trabajo, pero eso es otra historia más relacionada con mi momento personal que con la conciliación laboral…

Así que, ¿por qué no facilitar esta opción? No debemos de dejar de luchar por una baja de al menos 6 meses, pero también deberíamos luchar por poder trabajar con nuestros hijos. No sólo por el bien de los bebés, que es nuestro bien de futuro, sino porque hoy en día, muchas mujeres vuelven a trabajar no sólo por el aspecto económico, sino porque, en ausencia de tribu y en la soledad de nuestra sociedad, quedarte en casa supone no relacionarte con adultos en casi todo el día, y claro, no estamos preparados para ello (ni creo que sea sano).

Además, esta opción quizás normalizara la presencia de los bebés y niños en la vida pública, y ya no sería tan «dramático» ir a tomar un café :twisted:.

Y cuando el bebé ya no pueda estar en el trabajo, pues guarderías, de calidad, en el propio centro laboral o muy cerca, que la mamá pueda acercase a echar un vistazo o a darle el pecho y volver a su puesto de trabajo rápidamente. ¿Por qué dan las plazas de guardería según donde vives? ¿No sería más práctico que la eligieras según donde trabajas?¿o cerca de la abuela o algun cuidador de confianza?

Y voy más allá… ¿qué pasa en este país que no se protege al autónomo? Realmente, esa figura permitiría mucha más conciliación. La empresa podría contratar por proyecto y no por horas, y el autónomo organizarse los horarios según sus necesidades y la de su familia. Aunque esto también podría hacerse siendo un trabajador por cuenta ajena, si realmente se trabajara por proyectos y no por horas en oficina, si se promoviera el teletrabajo y la flexibilidad horaria… Los mejores trabajadores quieren estar donde están agusto, más que donde se les paga mucho. Está demostrado que el nivel de satisfacción de un trabajador cuando se le aumenta el sueldo es verdad que sube, pero vuelve a su nivel original a los dos o tres meses, ya que se acostumbra al ingreso extra. Sin embargo, el nivel de satisfacción de los trabajadores es más alto cuando se sienten valorados, respetados y cómodos. Y qué mayor comodidad que poder ajustar tus horarios a tus necesidades, sin temer malas caras, suspicacias y demás.

Así que esta es nuestra revolución pendiente, la verdadera conciliación. Debemos exigir a las instituciones y empresas que velen por nuestros derechos, nuestro bienestar, que a fin de cuentas es el de todos y, por tanto, el suyo propio.

Ya que no tenemos que hacer esto...

...luchemos por poder hacer esto.



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La imagen de la mamá africana la conozco desde hace tiempo pero nunca he conseguido encontrar su «origen». Si alguien sabe de qué web o autor salió se lo agradecería, para poder poner los créditos correspondientes. La foto de la mama-eurodiputada la he extraído del tercer enlace arriba citado.

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contacto

Elena López

Asesora,

consultora y

formadora de Porteo

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